Han pasado ya cinco años desde que se reguló la FP dual -que alterna formación en la empresa y en el centro educativo- en España, y el balance es positivo, aunque todavía queda un largo camino por recorrer para alcanzar a los países donde esta modalidad formativa está fuertemente arraigada como es el caso de Alemania, Austria, Holanda o Dinamarca.

Desde que se aprobó el Real Decreto que regula esta formación, en 2012, el número de alumnos inscritos se ha multiplicado por seis y el de empresas colaboradoras por 20. Así, se ha pasado de 4.200 estudiantes en el curso 2012-2013 a 23.919 en el curso 2016-2017; de 173 centros educativos a 894, y de 513 empresas colaboradoras a 9.916.

Con motivo del V aniversario del Real Decreto que regula la FP dual en España, la embajada de la República Federal de Alemania, en colaboración con la Fundación Bertelsmann, organizó la semana pasada en Madrid un acto para analizar lo conseguido hasta el momento y abordar los retos pendientes.

Para la directora general de Formación Profesional del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Rosalía Serrano, «nos encontramos en una fase de consolidación de este modelo, en la que se debe incrementar la corresponsabilidad entre la empresa y el centro educativo».

Y en la que, con el aprendizaje que pueden ofrecernos otros modelos más desarrollados como el alemán -donde esta modalidad formativa cuenta con una larga tradición-, «debemos ser conscientes de la necesidad de buscar nuestro propio encaje con nuestro modelo empresarial, territorial, etc porque España tiene sus propias características».

«Sin duda», añadió Serrano, «el crecimiento de la FP dual en España en los últimos años ha sido exponencial, pero no es todavía suficiente y queda mucho por hacer».

El Gobierno prepara un nuevo decreto

La directora general de Formación Profesional del Ministerio de Educación avanzó, no obstante, que el Ministerio está trabajando en un nuevo decreto para desarrollar aspectos que habían quedado muy abiertos en la regulación anterior. Por ejemplo, aclarar cuál debe ser el papel de la figura del tutor, así como insistir en la necesidad de que se den unos mínimos estándares de calidad en la formación y en los sistemas de evaluación.

Un desarrollo en el que el Ejecutivo germano quiere ayudar aportando su dilatada experiencia. «Creemos que nuestro sistema puede ser una buena receta para otros países. Por eso, el Gobierno (alemán) está muy implicado en la promoción de la FP dual en el extranjero», aseguró el anfitrión del evento, el embajador de la República Federal de Alemania en España, Peter Tempel.

Aunque la mayoría de los participantes coincidieron en que el modelo presenta todavía deficiencias, consideran que esta modalidad formativa contribuye a la competitividad de los países, a la productividad y a la reducción del desempleo.

«La FP dual es lo que España necesita en estos momentos», afirmó Francisco Belil,presidente de la Fundación Princesa de Girona y vicepresidente de la fundación Bertelsmann.

Mejorar la imagen de la FP

Pero, en su opinión, la clave para que siga desarrollándose en nuestro país son las empresas. «Necesitamos involucrarlas más y mejor para conseguir pasar del 3% que representa hoy la FP dual en España al 60% de los países centroeuropeos».

Otro aspecto en el que se hace necesario avanzar es, a juicio de Belil, en «mejorar la imagen de la FP dual». «La Formación Profesional en España no tiene la imagen que debería tener» por los clichés que acompañaron a esta modalidad formativa en el pasado, como si la FP sólo fuera una salida para aquellos que no obtienen buenas calificaciones.

Los ponentes también se quejaron de la falta de titulaciones respecto a otros países. En Alemania, por ejemplo, hay un centenar de titulaciones más.

Otro de los aspectos sobre los que más se incidió durante la mesa redonda fue en la calidad. «No podemos implantar una FP dual que no tenga calidad. Debe haber una retribución para el aprendiz, porque cuando el empresario se rasca el bolsillo hay un compromiso por parte de todos», subrayó Belil. Una propuesta que todavía encuentra reticencias en algunas comunidades autónomas.

Para Laia Garrido, autora de un estudio sobre la Formación Profesional dual como alternativa para asegurar la empleabilidad de los jóvenes en España, la expansión de la FP dual debe ir acompañada de «una formación de calidad, porque si está mal implementada, en lugar de un efecto disruptivo, puede tener un efecto contraproducente y desmotivador para el estudiante».