La formación es el motor de una sociedad, el I+D es clave para el mejor funcionamiento de las empresas. Esta mejora en la producción sólo es posible gracias a la formación continua de los trabajadores para que potencien el negocio. Pero, como la formación debe ser de calidad, necesitamos diseñar un plan formativo realmente útil para nuestra empresa.

Identificar las necesidades formativas

Lo primero que debemos hacer es analizar la situación de la empresa y de los trabajadores. Tenemos que aclarar la diferencia entre cómo se trabaja en el momento actual y cómo queremos desempeñar las tareas de manera realmente eficiente y eficaz. Esa diferencia es la que tenemos que aprender.

Las causas para iniciar una formación suelen ser carencias o disfunciones en la manera de trabajar o previsión de cambios que la empresa afrontará para mantener/mejorar el nivel de producción y de rentabilidad. Y esto se observa a raíz de la observación directa, en el primer caso, y del análisis de retos a los que se enfrentará la empresa

Determinar las competencias a desarrollar

Tras hacer el análisis e identificar las necesidades, es el turno de pensar en qué competencias, habilidades o actitudes tenemos que mejorar, que desarrollar para conseguir ese trabajo efectivo y de calidad que buscamos. Y hemos de separar bien las distintas cosas que queremos aprender en nuestro plan formativo:

  1. Saber: adquisición de conocimientos para conocer sobre algo.
  2. Saber hacer: adquisición de habilidades para darle utilidad al conocimiento de manera práctica.
  3. Saber ser: desarrollo de actitudes que complementarán a los conocimientos y las habilidades a la hora de afrontar las situaciones.

Fijar los objetivos formativos

Ahora que ya sabemos qué necesitamos y qué queremos en nuestro plan formativo, tenemos que hacerlos tangibles mediante objetivos. Algunas recomendaciones para establecer los objetivos formativos son:

  • Tener siempre presente los objetivos generales de la empresa.
  • Preguntarnos qué pasaría si los trabajadores mantienen las carencias detectadas.
  • Hacer los objetivos concretos y medibles, detallando incluso los resultados, para que podamos evaluar su éxito.
  • Atender a criterios de homogeneidad a la hora de formular los objetivos.

Siguiendo estas pautas, podrás diseñar un gran plan formativo para tu empresa.